03/11/07 Facultad De Medicina

Si bien mi experiencia parece confirmar que cada actuación trae sus propias particularidades dignas de mención, la hecha en la Facultad de Medicina el día 3 de noviembre se asemejó mucho a marcar un rumbo. Rumbo que está marcado por diversos factores, enumero un par:

1-Los caminos no se pueden desandar. Al volver sobre nuestros pasos ni el camino ni uno mismo somos los que fuimos. El transitarlos nos deja una huella que no se puede borrar simplemente haciendo el camino inverso.

2-Nada sucede porque sí, el que busca, encuentra. Y las razones por las cuales esto sucede son mucho más complejas que la casualidad. Las posibilidades siempre aparecen, está en buscarlas o no el cruzarse con ellas.

Antonio Ramón Quinteros era santafesino de nacimiento. Pero santiagüeño por opción. Eligió serlo. Fue (y sigue siendo, de alguna manera) el padre de mi adorada esposa Silvia. Y no solo eso, fue (y sigue siendo) el abuelo de mi diablito Agustín. Entre muchas otras cosas.

No voy a explicar su vida, pero si alguien comenta que un hombre quedó solo, a cargo de nueve hijos y que estos hablaron siempre de él con devoción, seguramente estaremos hablando de un HOMBRE, en toda la acepción del término.

Antonio adoraba (y seguro lo sigue haciendo) las zambas, las chacareras... después de lo de Radio Nacional y Mataderos, pero antes de lo que voy a contar, Don Antonio nos dejó. Quizás para siempre, quizás solo por un rato, no se bien cómo es el tema.

Todo lo que sigue (este artículo, el siguiente, etc.) va dedicado a él.

Organizado por la peña “La mascana” teníamos un lugar en esa madrugada de noviembre. Debido a que Martín, el violinista que nos acompañó las fechas anteriores, no pudo estar, lo suplantó otro Martín (León) en primera guitarra. José Luis se volvió a hacer cargo de los parches y yo del bajo. Por lo demás, José hizo lo que sabe (y lo sabe bien).

Martín, José Luis, José y yo:

Se ve que sonó linda la cosa porque por el quinto tema levanté la vista y era fabuloso: la mayoría de las casi mil personas bailaban al son de lo que tocábamos. Suelo abstraerme para ’sentir’ los temas, pero el ver eso…

Luego de algunos temas (tocamos cerca de catorce) tuvimos una visita ilustre: Demi Carabajal subió a tocar con nosotros, Martín le dejó la guitarra. Recuerdo que José me dijo “Mirá, vamos a tocar un tema que no conocés, si querés bajarte, no hay drama”. Como elegí quedarme, José me dió algunas pautas como para que me guiara y toqué sin problemas. También hicimos “Perfume de carnaval”, que me lo sabía, así que fue un momento mágico dentro de una noche increíble.

Demi Carabajal y José:

Luego que terminamos de tocar hablé con gente bajo el escenario y todos dijeron que estuvo muy bueno, incluso gente que no me conocía (pero que me reconoció, seguro que por el gorro, jeje) me paró para decirme que le había gustado lo nuestro. Hasta tuve oportunidad de hablar con Demi un rato… una persona muy sencilla…

Una vez concluído todo pegamos la vuelta. Llegamos (Silvia, mi diablito y yo) a casa a eso de las siete de la mañana, cansados, eufóricos…

Silvia (doy fe que su piel tiene el aroma de flor y tierra mojada):

A título personal, solo tengo palabras de agradecimiento hacia todos los que nombré aquí y algunos más también: Silvia, Agus, Don Antonio, José, Vivian, Demi, Mónica, Alfredo, ‘Pico’, Eduardo, Romina, José Luis, Martín, etc.

Mi diablito y yo:

Sergio Avil

~ por shisus en Abril 6, 2008.

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